ALERTA DE ENTREGABILIDAD: mis IPs están frías

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Por qué usar IPs dedicadas y qué significa tener que calentarlas.

Cuando vamos a empezar a trabajar con un nuevo proveedor de mensajería email (Email Service Provider), especialmente cuando nuestro programa de correo electrónico comercial empieza a tener una lista de direcciones y un volumen de envío considerables, es probable que una de las preguntas que nos hagamos sea la de tener o no tener IPs dedicadas. Pero ¿qué es una IP dedicada, por qué es mejor dedicar las IPs y por qué tenemos que someterlas a un calentamiento?

 

Empezamos por la dirección IP de un mensaje email. En realidad, cuando por IP del mensaje nos referimos a la dirección IP del servidor desde el que ha salido el email. Tal y como está construido el protocolo SMTP, cualquier mensaje que enviamos cuenta con una cabecera oculta (también podéis haber oído hablar de un Email Header) que, entre otros datos, incluye la dirección IP del servidor remitente. Los filtros anti spam de los Email Service Providers como Gmail o Microsoft aprovechan esta característica para agrupar la valoración de la reputación de un envío: gran parte de la decisión de entregar o no un email a la carpeta de inbox la tomarán en función de la reputación de la IP asociada a sus mensajes, que a su vez se habrá construido verificando lo deseados o no que han sido los anteriores mensajes enviados desde esta IP. 

 

Y esto nos lleva a la decisión de dedicar o no nuestras IPs. Cuando decidimos enviar por IPs exclusivas a nuestra marca, lo que realmente estamos buscando es aislar nuestra reputación del resto de enviadores email y asegurarnos que un posible mal comportamiento de otro enviador no nos afecte. Eso es hasta tal punto así que cuando la importancia o criticidad de un programa email lo merece, se acostumbran a dedicar varias IPs separando, por ejemplo, tráficos transaccionales de tráficos comerciales puros.

 

Y entonces, ¿por qué es necesario “calentar” las IPs?

Para responder a esta pregunta tenemos que remontarnos a los primeros tiempos de la lucha entre spammers e ISPs. Cuando se empezaron a implementar los primeros filtros anti-spam, los enviadores de correo no deseado empezaron a contratar gran numero de direcciones IP. Cuando la reputación de una IP estaba arruinada por culpa de los envíos de spam, los spammers saltaban a una nueva IP sin reputación previa. Y de esta a la siguiente y así sucesivamente. Tanto es así que esta técnica ahora tiene un nombre: “snowshoeing” o dejar nuestras pisadas en la nieve yendo de una IP a otra, de un remitente a otro, intentando evitar los filtros anti-spam. Y es por ello que los Email Service Providers tuvieron que adaptarse hasta tal punto que hoy en día, una IP que no haya enviado email previamente (una IP “fría” en el argot de la entregabilidad) va a tener de inicio la reputación mas baja y peor posible: de saque, cualquier nueva IP en el ecosistema es sospechosa por defecto de enviar Spam. Y de aquí viene la necesidad de “calentar” una IP: se trata de un proceso inicial de envío gradual de nuevos mensajes durante el cual nos tenemos que ganar la confianza de cada uno de los integrantes del ecosistema email (ISPs, filtros anti-spam, empresas de ciber seguridad, block lists, etc…).

 

¿Y qué ocurre cuando utilizo IPs compartidas?

Por suerte los ISPs son cada vez más inteligentes y además de agregar datos de reputación en base a la IP, cada vez se recogen datos de reputación más completos en base al dominio de envío. Eso nos permite tener una entregabilidad email más aceptable cuando estamos compartiendo IPs con otros enviadores ya que muchos filtros anti-spam serán capaces de discriminar nuestras campañas de las de nuestros vecinos de IP si usamos un dominio de envío diferente. La otra cara de la moneda de este filtrado en base a dominio es que hoy en día en realidad ya no se necesitan calentar sólo las IPs sino la pareja IP/Dominio…

Por tanto, cuando vayamos a empezar en un nuevo proveedor de email o si cambiamos nuestra marca y con ello nuestro dominio de envío, o si decidimos migrar de IPs compartidas a IPs dedicadas, etc… tenemos que pensar que habrá un periodo inicial de crecimiento gradual de volumen de envío o “calentamiento” durante el cual construiremos nuestra reputación asociada a la pareja IP/dominio de nuestras comunicaciones email.

 

Si quieres conocer más sobre como hacer un calentamiento de IP/dominio y conocer el impacto de un calentamiento fallido en la entregabilidad, en el próximo Email Marketing Bootcamp, además de aprender sobre los fundamentos de la entregabilidad, veremos, entre otros temas, un caso práctico de un calentamiento real de IP/Dominio.

 

 

 

 




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